¿A quién no le ha pasado alguna vez que la pieza del puzzle no encajaba? Esa típica pieza que por mucho que se intente y por bien que quede el dibujo, nunca encajará. Parece que lo hace adrede pero...¿nunca os habéis parado a pensar en lo que siente la pieza? Puede que para vosotros no sea nada, porque, al fin y al cabo, es solo una pieza, pues el resto del puzzle encaja a la perfección, pero si entrais en su cabecita, en esa cabecita de cartón con un dibujo por fuera diferente al sobrio marrón que la envuelve, podréis ver el dolor que sufre cada vez que no consigue encajar en ningún lado. Prueba y prueba a integrarse con otras piezas, pero, siempre será "la que no encaja", aquella rarita que solo está ahí y punto. Así me siento yo ahora mismo, como una triste pieza de puzle desplaza porque no encaja... Por mucho que se intente, siempre llega un momento que acabas desistiendo, volviendo con los mismos, con lo que parece que de verdad te quieren, a pesar de saber que si ellos se van alguna vez, te quedarás sola.
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