Ir en el autobús mirando por la ventana y no poder evitar pensar en todo, pensar en lo que tengo, pensar en lo que puedo perder por mis caprichos de adolescente o niña pequeña, ya ni lo sé. Lo único que ahora sé es que como siga con mis repentinos cambios de humor inevitables y con esos enfados tontos, puedo llegar a perder lo más valioso que tengo ahora mismo en mi vida. Puedo llegar a perder a la persona que más me ayuda, la que siempre me escucha, mi amigo, mi novio, mi hermano mayor... Puede negar miles de veces que me dejará, pero nunca podrá decir que no se cansa de mi a veces, porque si que lo hace. Somos felices, muchísimo, y no quiero que esto acabe nunca, pero no dejo de temer que un día acabe con ese "para siempre" prometido, temo que un día diga "hasta aquí he llegado" y no consiga volver atrás y borrar todos los errores que cometo.
Prometí cambiar y no cagarla tantas veces, incluso yo creo que he mejorado algo, pero una parte de mi es imposible de cambiar, y es que no soy capaz de estar mal y no mostrarlo, no soy de esas que sonríe cuando está mal, soy de esas que necesito toda la atención, necesito que me digan un "¿que te pasa cariño?" al oído mientras me cogen la mano, soy de esas que nunca lo diré a la primera, puede que tampoco a la segunda, pero a la tercera seguro. Porque lo necesito, porque necesito paciencia e insistencia. Pero sobre todo paciencia. Por ello entiendo perfectamente que a veces le canse, que a veces no consiga mantenerse firme ante mis caprichos... Pero es que si le pierdo...no sé cómo sería mi vida si le pierdo...
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Miedo de perderte...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario