viernes, 28 de septiembre de 2012

Perfecto, sin palabras

No puedo. Me es inevitable no mirarle en clase, no sonreír tontamente cuando le tengo al lado. Debería hacer caso al profesor, pero por mi cabeza no dejan de pasar imágenes de todo este año y tres meses, buenas y malas, pero mayoritariamente buenas, ya que las malas se vuelven borrosas acorde pasan los días. Es increíble como pasa el tiempo, hace 4 días yo estaba en 3° de la ESO, contándole mis problemas, tonteando al máximo para intentar conseguirlo. Nunca imaginé que lo conseguiría, supongo que vivir una infancia mala hace que todo se vuelva gris. Mi mala infancia no me dejaba ver lo que ocurría, no me dejaba ver sus tonteos continuos, sus ganas de besarme... Pero mi infancia es tema de otra entrada, quizá sea la próxima que escriba.
Volviendo al tema, ha pasado más de un año, ya estoy en 1° de bachiller, y sigue a mi lado, como siempre. Nunca me falló, nunca me abandonó. Nunca me hizo tanto daño como le hice yo. Juro que es el mejor que existe, juro que es la persona que más me hace reír y a la que más quiero. Por eso no puedo dejar de mirarle, porque un novio guapo, simpático y romántico pocs gente lo tiene. No quiero perderle, porque a parte de quererle tantísimo, nunca encontraré a nadie que me trate mejor que él, nunca encontraré a nadie que me saque tantas sonrisas como él.

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